Vender una startup puede parecer un escenario lejano cuando la compañía todavía está enfocada en crecer.
Sin embargo, una eventual adquisición puede convertirse en una de las alternativas para generar valor para founders e inversores.
Y aunque nadie puede anticipar cuándo aparecerá una oportunidad de M&A, sí es posible construir una compañía preparada para aprovecharla.
Una adquisición revisa mucho más que los ingresos
Cuando una empresa evalúa adquirir una startup, necesita entender qué está comprando.
Eso incluye el negocio, pero también sus contratos, estructura accionaria, propiedad intelectual, obligaciones fiscales, situación financiera y relaciones laborales.
Cualquier inconsistencia puede generar dudas, afectar la valuación o incluso complicar una operación.
La propiedad intelectual es fundamental
Para muchas startups, especialmente las tecnológicas, gran parte del valor está en activos intangibles.
Software, marcas, bases de datos, desarrollos y otros activos deben estar correctamente documentados y vinculados a la compañía.
Si existen dudas sobre quién posee esos activos, el proceso de adquisición puede volverse más complejo.
Un cap table claro también importa
La estructura accionaria debería ser fácilmente entendible.
Founders, inversores, advisors y empleados con equity deben estar correctamente documentados.
Un cap table desordenado puede convertirse en un problema importante durante una transacción.
Construir con opciones
Preparar una startup para una eventual adquisición no significa que el founder tenga que estar pensando en vender.
Significa construir una compañía con suficiente orden como para poder evaluar distintas alternativas cuando aparezcan.
Desde Zeta creemos que una empresa bien estructurada tiene más opciones: puede levantar capital, expandirse, incorporar nuevos socios o evaluar una adquisición.
La preparación no empieza cuando llega un comprador. Empieza mucho antes.