En una startup que está creciendo, siempre existen cosas más urgentes.
Cerrar una venta parece más importante que ordenar un contrato. Contratar a una nueva persona parece más urgente que actualizar una política interna. Resolver un problema con un cliente puede desplazar indefinidamente la tarea de organizar documentación.
El problema es que este desorden tiene un costo. Solo que muchas veces no aparece directamente en los estados financieros.
Cuando la empresa es pequeña, todo parece funcionar
En una startup de cinco o diez personas, es posible que todos sepan dónde está cada documento y quién está encargado de cada cosa.
Los founders tienen acceso directo a la información y las decisiones se toman rápidamente.
Pero la organización cambia cuando llegan nuevos empleados, nuevos clientes, inversores o mercados.
Lo que antes funcionaba gracias al conocimiento de unas pocas personas empieza a generar dependencia y errores.
El problema aparece cuando llega un momento importante
Una ronda de inversión puede revelar rápidamente el nivel de orden de una compañía.
Durante un due diligence, los inversores pueden solicitar contratos, información financiera, documentación societaria, propiedad intelectual, acuerdos con empleados y una gran cantidad de información que quizás nunca había sido organizada sistemáticamente.
Si esa documentación está dispersa o incompleta, el proceso puede extenderse innecesariamente.
Lo mismo ocurre durante una expansión o una auditoría.
El desorden también afecta la toma de decisiones
El problema no es solamente documental.
Si una startup no cuenta con información financiera consistente, puede tomar decisiones equivocadas sobre contratación, inversión, expansión o adquisición de clientes.
Si las responsabilidades no están claras, los equipos dependen constantemente de los founders.
Si los contratos no están centralizados, aumenta el riesgo de perder información importante.
El costo del desorden aparece entonces en tiempo, eficiencia y capacidad de ejecución.
Ordenar antes de escalar
Profesionalizar una startup no significa crear burocracia.
Significa identificar cuáles son los procesos críticos y asegurarse de que puedan funcionar independientemente de una persona determinada.
Desde Zeta creemos que ordenar la compañía antes de que el crecimiento lo vuelva urgente permite llegar mejor preparados a las próximas etapas.
Porque una startup no debería esperar a una ronda, una expansión o un problema para descubrir qué necesitaba ordenar.