Durante los primeros meses de una startup, es habitual que los founders estén involucrados en prácticamente todas las áreas del negocio. Producto, ventas, contratación, operaciones y finanzas conviven dentro de una misma agenda. En esa etapa, tener una estructura financiera sofisticada probablemente no sea una prioridad.
Pero a medida que la compañía crece, las decisiones financieras empiezan a tener un impacto cada vez mayor sobre el negocio.
El problema es que muchas startups esperan a que aparezca una dificultad para profesionalizar esta función. Una ronda de inversión próxima, problemas de caja, expansión internacional o una estructura financiera cada vez más compleja suelen ser las situaciones que ponen en evidencia que ya no alcanza con llevar las finanzas de manera interna y reactiva.
El CFO no es solamente quien mira los números
Una de las principales confusiones alrededor del rol del CFO es pensar que se trata exclusivamente de una persona encargada de controlar gastos y preparar reportes.
En una startup en crecimiento, el área financiera debería ayudar a responder preguntas estratégicas: ¿cuánto podemos invertir para acelerar el crecimiento?, ¿cuánto runway tenemos?, ¿qué mercados son más rentables?, ¿qué estructura necesitamos para expandirnos?, ¿cuánto cuesta realmente adquirir un cliente?
El CFO puede convertirse en un socio estratégico de los founders para tomar estas decisiones con información confiable.
¿Cuáles son las señales de que llegó el momento?
No existe un número específico de empleados o de facturación que determine cuándo contratar un CFO. La necesidad depende de la complejidad del negocio.
Sin embargo, hay algunas señales claras: los founders pasan demasiado tiempo ocupándose de cuestiones financieras, la información tarda en llegar, existen dificultades para proyectar caja, la compañía empieza a operar en distintos países o se aproxima una ronda de inversión.
También puede ser una señal que la empresa esté creciendo rápidamente pero no tenga claridad sobre la rentabilidad de sus distintas líneas de negocio.
¿CFO, controller o una solución externa?
No todas las startups necesitan contratar inmediatamente a un CFO full-time.
En algunas etapas puede ser suficiente contar con un controller que se encargue del control financiero y los reportes. En otras, tercerizar parte de la función financiera puede ser una alternativa más eficiente mientras el negocio alcanza el tamaño necesario para incorporar un equipo interno.
La decisión debería responder a las necesidades reales de la compañía y no a la idea de que una startup tiene que incorporar determinadas posiciones simplemente porque está creciendo.
Profesionalizar antes de necesitarlo
Desde Zeta creemos que la gestión financiera no debería aparecer únicamente cuando existe un problema.
Contar con información ordenada, proyecciones confiables y procesos financieros claros permite que los founders tomen mejores decisiones y lleguen mejor preparados a momentos clave como una ronda, una expansión o un proceso de due diligence.
El objetivo no es llenar la startup de estructura. Es construir la estructura necesaria para que el crecimiento sea sostenible.